La historia de Ari: Recordando su valor
Ari había estado trabajando como técnico dental durante 12 años cuando le ofrecieron una nueva oportunidad dentro de la misma empresa: un puesto administrativo que prometía un cambio refrescante después de más de una década en el mismo puesto.
Acogió con agrado el cambio, pero entrar en un nuevo campo le trajo incertidumbre. Se sentía poco preparada, sin apoyo y sola. Su gerente posponía las reuniones 121 constantemente, y su colega, con más experiencia en el puesto, no la ayudaba, posiblemente intentando que se "ganara" su puesto. No recibió orientación real ni recursos por parte de la empresa, y tuvo que estudiar y formarse por su cuenta.
A pesar de sus mejores esfuerzos, la frustración empezó a crecer. Daba tanto de sí misma, pero recibía muy poco a cambio. Fue entonces cuando hablamos.
En nuestras sesiones, comenzamos a explorar lo que realmente ocurría bajo la superficie. Ari se dio cuenta de que buscaba constantemente la validación fuera de sí misma, esperando que alguien más la viera, la valorara y reconociera todo lo que aportaba. Pero la verdad era que no se valoraba a sí misma .
Una vez que eso hizo clic, todo empezó a cambiar.
Empezó a actuar con coherencia: usar su propia voz sin miedo, establecer límites y defender su propio valor. Y quienes la rodeaban respondieron. La energía cambió. Pero lo más importante, ella cambió.
Finalmente, Ari tomó una decisión crucial. Se dio cuenta de que este nuevo puesto, sin el apoyo adecuado ni un entorno saludable, no era el lugar donde quería quedarse. Regresó a su puesto original, esta vez con un aumento y un equipo más acogedor.
Lo que más admiro de Ari es su disposición a trabajar internamente. Su crecimiento no se basó en su puesto dentro de la empresa, sino en recordar quién es en esencia y lo que merece.
Ari, estoy muy orgullosa de ti. Sigue caminando con esa fuerza silenciosa y nunca pierdas de vista tu valor.
— Claudia
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